domingo, 19 de agosto de 2012

Vaneva

8 sesiones de fotodepilación IPL en ingles y axilas por 99

Ya llevaba tiempo detrás de uno de estos cupones de fotodepilación, pero ya que son tantas sesiones, quería un centro que estuviera cerca de mi casa, o que fuera a estar cerca, ya que me mudo en un par de meses. Así que cuando vi esta oferta, y vi que en un futuro iba a quedar a 10 minutos de mi casa andando, no me lo pensé dos veces.

Lo primero que me chocó fue que se tratara de una parafarmacia. Yo esperaba encontrar un centro de belleza o algo así, pero no, es una parafarmacia que llevan dos chicas jóvenes, y que además de majas, son muy profesionales.
Llevo ya la mitad de las sesiones y estoy muy contenta, se me ha caído ya mucho vello. Las ingles te las hacen normales, yo hubiese preferido hacérmelas brasileñas, pero me dijeron que si las quería brasileñas, tenía que pagar un plus de 20 por sesión y me las hacían como quisiera, y echando cuentas sale demasiado caro, sobre todo teniendo en cuenta que he visto ofertas por ahí que por bastante menos dinero te las hacen brasileñas, así que me esperaré a acabar estas sesiones y a ver si encuentro alguna otra oferta, que en los tiempos que corren hay que ahorrar.

La parafarmacia está muy bien, es nueva y está muy bien acondicionada para la gran variedad de  tratamientos de belleza que hacen, tanto corporales como faciales, masajes, presoterapia, cavitación, rayos UVA... en fin, un montón de tratamientos. Además, como ya he dicho, las chicas son muy profesionales y saben lo que hacen, cosa que es de agradecer.

Café Cenador Las Torres

Menú para 2: mix de empanadillas y croquetas + 1/2 ensalada a elegir + patatas alemanas rostry + 2 bocadillos + postre por 16

Ya habíamos estado en el Cenador las Torres (veáse aquí) y lo cierto es que es un sitio al que da gusto ir, primero por lo bien que te atienden, tan amables y simpáticos, y segundo, porque todo está buenísimo.

Cogí dos vales, uno para ir con mi marido, y el otro fui con una amiga que tengo en Madrid, y siempre que viene a Zaragoza le gusta comer cosas típicas de aquí, así que la llevé a que probara uno de los bocadillos de ternasco tan ricos que hacen en este café.
Ambos días comimos muy bien, quizás en exceso, las empanadillas y las croquetas eran caseras, en ensaladas no tienen una gran variedad, pero pidas la que pidas está tremenda, las patatas rostry sólo las pusieron el día que fui con mi marido, y no fuimos capaces de terminarlas, llenaban demasiado y si nos las comíamos no íbamos a poder con el bocadillo, así que sólo las probamos, no estaban mal. Sin embargo, el día que fui con mi amiga, nos pusieron papas bravas, no sé por qué, pero vamos, que casi mejor, porque prefiero las bravas, me gustan más. Además, nos dejaron echar el picante a nuestro gusto, cosa de agradecer, que en algunos sitios o se pasan o no llegan... Los bocadillos, siempre pedimos de ternasco, he probado ya los tres que tienen en la carta, que digo yo que algún día debería de probar algún otro... pero es que están tan buenos los de ternasco!
De postre había tiramisú, pero el día que fui con mi marido se les había acabado y nos ofrecieron otro postre. Nos pusieron unas piruletas de helado de turrón bañado en chocolate, que además de ser super originales estaban súper buenas, eso sí, me habría comido tres o cuatro, porque muy grandes no eran y yo soy demasiado golosa. Y el tiramisú que nos pusieron a mi amiga y a mí, a pesar de ser casero, no era nada del otro mundo, a mí me sale mucho más bueno. Pero vamos, que no estaba mal.

Mi amiga quedó encantada con la comida. Y nosotros también. Además es que siempre son muy amables y es un sitio al que merece la pena ir.

viernes, 11 de mayo de 2012

Mesón La Cartuja

Menú aragonés para 2: ensalada + 1/2 kg de costillas de ternasco + 1/2 kg de surtido aragonés + 2 postres por 19

Mi tía, que también se ha aficionado a esto de los cupones (gracias a mi madre, a la que aficioné yo xD), llevaba tiempo diciendo que teníamos que coger alguna oferta para ir a comer a algún sitio todos juntos, que a comer casi no nos juntamos, y eso hicimos. Cogimos esta oferta, y hasta mi primo y su mujer se animaron también.
El día que fuimos nos atendió una mujer que enseguida nos pasó a sentarnos a todos. Mi hermana se había acoplado a última hora, y como no tenía cupón dijo que se pediría alguna cosa de la carta o menú o lo que fuera, pero la camarera le dijo que no se preocupara, que como era bastante comida y estaba segura de que nos iba a sobrar, que comiera de lo del resto, que no había problema, todo un detalle por su parte.

Tardaron un siglo en sacar las ensaladas. Que digo yo... ¿para qué sirve hacer una reserva si luego no tienes preparado nada? Que tampoco había tanta gente en el restaurante como para que en la cocina no dieran abasto, y las ensaladas las podían haber preparado un poco antes de que llegáramos... Pero no, tardaron tanto que entre los 9 nos bebimos dos botellas de vino y nos contamos todas nuestras vidas.
Cuando por fin las sacaron, tenían una pinta estupenda y estaban muy buenas. Eran de rulo de queso de cabra y nueces, y puede que ese queso sea de los mejores que he comido nunca. También tardaron un poco más de lo deseado en sacar la carne, aunque también puede entenderse, que hacer toda esa cantidad de carne... Nos la sacaron en una bandeja gigante, todo revuelto: morcilla, chorizo, longaniza, panceta y ternasco junto a un montón de patatas fritas de acompañamiento. A las patatas no les hicimos mucho caso para no llenarnos el estómago tontamente, porque la verdad es que la montaña de carne que había era de impresión. La longaniza era lo que mejor estaba, la mejor longaniza que he comido nunca. No sé de dónde sería ni dónde la habrían comprado, pero guau, estaba tremenda. Sin menospreciar el resto, que también estaba muy rico. La montaña parecía no acabarse nunca, de hecho acabó sobrando algún trozo de morcilla y alguno de chorizo, porque acabamos que nos salía carne por las orejas.
En cuanto a los postres, había varios para elegir: natillas, copa de chocolate, tarta, helado... Así que cada uno nos cogimos el que más nos apeteció. Tampoco eran nada del otro mundo.

Comimos muy, pero que muy bien. Lo único negativo fue el servicio tan lento y que hacía un poco de frío en el restaurante, pero bueno, se compensó con el trato agradable y la comida de nuestra tierra tan rica.


El Balneario de Kangal

Sesión de ictioterapia de 30 minutos en pies por 9

Tenía mucha curiosidad sobre eso de los pececillos que te "mordisquean" los pies, aunque me parecía una guarrada el hecho de meter mis pies en una pecera por la que han pasado un montón de pies, pero bueno, supongo que cumplirán unas estrictas normas de higiene, o eso quiero creer.
El caso es que una amiga mía se había hecho una sesión de éstas, aunque en otra ciudad porque no vive aquí, y me dijo que le había gustado tanto que había cogido más cupones para ir con su madre porque estaba encantada. Así que me animé a probarlo y la siguiente oferta que salió la cogí.

Cuando llamé para reservar, una chica muy amable me explicó todas las precauciones que debía tomar (no tener heridas, micosis, no echarme crema 24 horas antes...), perdiendo tiempo conmigo. La verdad es que parecía muy simpática.
El día que fui había otra chica, pero también muy maja, que me atendió muy bien, me dio una especie de sandalias desechables para que no andara descalza y me llevó a una especie de ducha donde me aclaró los pies con agua calentica y ya pasé a la pecera.

Fue un poco impresionante, nada más meter el primer pie todos los peces vinieron a chupar y mi pie desapareció, sólo se veían peces. Fue muy gracioso. Luego al meter el otro pie se repartieron un poco. Al principio eran unas cosquillas prácticamente inaguantables, pero al cabo de un par de minutos se convirtió en un cosquilleo muy agradable. Qué peces más curiosos.
Me gustó muchísimo. La media hora se me hizo súper corta, yo me hubiera estado un par de horas tranquilamente. Cuando se acabó el tiempo, la chica vino y me secó los pies. También me aplicó una especie de loción dándome un corto masaje y me quedaron los pies súper suaves.

Me gustó tanto la experiencia que cuando se lo conté a mis padres se cogieron unos vales (para otro centro) para probar. Y por supuesto, yo también, para repetir. A ver si me pido cita y ya os contaré la experiencia.



viernes, 20 de abril de 2012

Restaurante Gavilla

 Menú gourmet para 2: ensalada + 2 bocadillos gourmet + 2 gofres con helado por 10

El establecimiento en sí no me gusta nada. Me parece un poco frío y lúgubre, pobre de decoración y mala iluminación. Además, es un sitio pequeño, en donde parece que quieren poner más mesas de las que caben, y el resultado es que todas están muy juntas (sobre todo en la parte del sofá) y tienes nula intimidad; mientras comes o cenas estás escuchando la conversación de los de al lado (y ellos la tuya) y puedes observar cómo come la gente o cuánto les han cobrado por un par de cafés (me resulta un poco cara esta cafetería, aunque no más que las del resto de la zona).

Obviando lo anterior, cenamos bien. Buen trato y buena comida. La verdad es que quedé sorprendida, nunca habíamos pedido nada más allá de unos cafés o unos refrescos en esta cafetería, y pensaba que sería una cena normalita, pero he de reconocer que estuvo bastante bien. La ensalada quizá era demasiado pequeña, siendo que era para compartir, me quedé con ganas de más porque estaba muy buena. Me gustó mucho el toque de los picatostes tan crujientes y sabrosos.
Después nos pusieron los bocadillos, que nos los repartimos mitad y mitad para probar los dos. Supongo que son sus especialidades. Uno de ellos era "de la abuela" de huevos rotos con chorizo y bacon (bacon no llevaba mucho y más que huevos rotos era una tortilla) que estaba bastante bueno (a mi marido es el que más le gustó), y el otro era el "Louisiana", de bacon, queso, tomate a la plancha, y salsa de mostaza y miel. A mí es el que más me gustó, y eso que a mí el tomate no me gusta, si es un toque muy sutil sí, pero el bocadillo llevaba rodajas bastante gordotas, y al principio pensé en quitarlas, pero lo probé y me gustó mucho la combinación de sabores y me lo zampé tal cual. La salsa fue un puntazo, que junto con el queso cheddar fundido, le daba un toque muy... (no sé qué decir ni cómo expresarlo), un toque cojonudo hablando claro y mal.

Los gofres nos los pedimos con helado de vainilla, el gofre estaba ardiendo y el helado estaba demasiado frío, y el contraste fue un suplicio para mis dientes. Aún así me lo comí rapidísimo, que otra cosa no, pero golosa soy un rato.

En fin, que para ir a comer algo rapidito en medio de un día de compras, está bastante bien.

miércoles, 18 de abril de 2012

Metro Goldwyn Tavern

Cena para 2: 2 hamburguesas gigantes + ración de papas bavas o patatas fritas + 2 bebidas + 2 cafés por 9,50

El Metro Goldwyn Tavern es uno de estos bares que sólo con verlo desde afuera te llama la atención, con esos dos imponentes y enormes Óscars en la puerta, y que te dan una pista sobre lo que te vas a encontrar dentro.
Es un bar pequeño, y que para mi gusto está algo recargado (pero porque yo tengo un gusto más bien minimalista), pero también hay que decir que han sabido escoger muy bien las películas, siendo todo  grandes clásicos del cine y grandes éxitos. Nosotros nos sentimos muy a gusto, porque gran parte de esas películas figuran entre nuestras favoritas, y no hacíamos mas que mirar para todas partes a ver si nos habíamos dejado algún cuadro, o algún detalle sin ver que nos hiciera sonreír al recordar alguna escena de la película.

A pesar de que era fin de semana, de que tenían la terraza llena, y dentro también estaba todo lleno, nos atendieron muy rápido. La chica que nos atendió era muy simpática y todo el rato tenía una sonrisa en la boca a pesar de que iba casi corriendo de un lado para otro atendiendo a unos y otros. La verdad es que tienen un servicio muy rápido y eficiente, cinco minutos después de llegar ya teníamos las bebidas y la cena en la mesa: unas papas bravas y las hamburguesas. Las hamburguesas eran bastante grandes y muy completas, y muy buenas también. Además, como habíamos llegado bastante hambrientos, nos las comimos en un visto y no visto. Después de cenar, venía incluído el café con el cupón, pero como a mí no me gusta el café, le dije a la chica si podía cambiarlo por un té, a lo que no puso ninguna objeción, y siempre con su sonrisa.

Por 9,50, los dos, cenamos increíblemente bien, sin duda para repetir en otra ocasión.
Es un bar completamente recomendable; para los cinéfilos es el lugar ideal, y para los que no, también.

jueves, 5 de abril de 2012

Tramontana 48

Menú para 2: ensalada + 2 hamburguesas de solomillo de ternera + 2 sorbetes por 17

Nuestra anterior visita (véase aquí) no fue muy satisfactoria, pero pensé que era por la cantidad de gente que había ese día. Sin embargo, la segunda vez que fuimos, fue mucho más que decepcionante.

Cuando llegamos, no había nadie en la barra, y esperamos durante un buen rato hasta que apareció una camarera, que sin mirarnos siquiera, y de muy malas maneras, nos dijo que si íbamos a comer que nos sentáramos, literalmente, "por ahí". Pues por ahí nos sentamos, y esperamos durante otro buen rato hasta que vino a traernos las cartas, casi tirándolas a la mesa, y sin decirnos ni mú ni darnos opción de decirle que teníamos un cupón, ni que nos dijera qué podíamos elegir. Yo no me acordaba qué entraba con el cupón, y no lo ponía, sólo me acordaba de que era un entrante y hamburguesas, pero no de si era ensalada, o huevos rotos o qué. Además, que siempre suelo mirarlos antes de salir de casa, pero ese día habíamos salido con mucha prisa porque teníamos que ir a hacer un montón de cosas por la mañana, y no me había dado tiempo.
Después de esperar otro montón de rato, se digna a aparecer la camarera para tomarnos nota (con una pachorra... ), y le pregunto que qué entra con el cupón que tenemos, a lo que me contesta, muy maleducadamente y con retintín "¿es que no lees los vales antes de comprarlos o qué?". Mi marido y yo nos quedamos a cuadros mirándonos con cara de "no puede ser que haya dicho lo que acabamos de oír"
Yo, me considero muy educada y no me gusta montar escándalos, pero era para haberle contestado una auténtica grosería, habernos levantado y habernos ido si no hubiera sido porque la comida estaba pagada ya. Así que le contesté que sí, pero que no me acordaba, puesto que lo había comprado hacía cinco meses. De muy mala gana nos dice que elijamos una ensalada a compartir y una hamburguesa para cada uno y se va. Y tarda otro montón de rato en volver... Cuarenta minutos después desde que entramos por la puerta, nos sirve la comida. La ensalada no nos gustó mucho, se habían pasado con las anchoas y no sabía más que a anchoa. Las hamburguesas, he de reconocer que sí que estaban muy buenas. Yo me cogí una que llevaba cebolla confitada que le daba un sabor diferente pero muy bueno. Mi marido se había pedido una completa, y también le gustó mucho.
Después de terminar, sabíamos que tenía que haber algo más, un postre o algo, porque en el cupón ponía que el valor real de la comida eran 35y sumando la ensalada y las hamburguesas apenas llegaba a 20. Así que esperamos pero la camarera no venía, y no venía, y después de un cuarto de hora viene a recogernos los platos, y no nos dice nada, y entonces le dije a mi marido que se conectara a internet con su teléfono para meternos en mi cuenta de groupon y ver la oferta completa, y vimos que efectivamente nos entraba el postre que consistía en dos sorbetes, pero la camarera ni venía ni nos decía nada, así que ya hartos, nos levantamos (pensándonos mucho si nos íbamos sin pagar las bebidas, total, una cosa por la otra) pero al final, decidimos darle una oportunidad por si al pagar nos decía que nos esperáramos que nos faltaba el postre. Pero no fue así.

Un buen restaurante no es aquél en el que la comida está deliciosa, es aquél en el que la comida está buena y además recibes un trato excelente e inmejorable, depende del personal más que de otra cosa. Y desde luego, en Tramontana 48 el personal es tan pésimo que hace que la comida, por muy buena que esté, te siente mal.

Hay sitios en los que hemos comido bien o hemos comido mal, en los que nos han tratado mejor y nos han tratado peor, pero sin duda, hasta ahora, éste se lleva la palma en ineptitud, mala educación y que además intentan timarte.

Nunca entenderé, que si el objetivo de los cupones es conseguir nuevos clientes, por qué algunos establecimientos no se lo curran más y te tratan mejor, en vez de tratarte como si fueras basura. Porque no es que nosotros no vayamos a volver nunca más, es que nuestra mala publicidad va a hacer que tampoco vayan nuestros amigos, ni nuestros familiares, ni mucha gente que lea este blog.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Peluquería Fressas

Alisado con queratina por 39€

Tengo el pelo bastante rizado y hacía mucho tiempo, más bien años, que me apetecía hacerme un alisado permanente, pero había oído que estropeaban el pelo, que no quedaba liso del todo, que eran muy caros, que no duraba mucho tiempo... Después sacaron los tratamientos con queratina, que no son tan agresivos con el cabello pero siguen siendo muy caros, y no me apetecía gastarme cientos de euros en un tratamiento que me iba a durar sólo unos meses y que no sabía si quedaría contenta con el resultado, pero cuando vi este ofertón no pude resistirme, por 39€, me quedara bien o mal, la pérdida no era muy grande, así que me animé.

Fui en diciembre a hacérmelo, y se me hizo un poco interminable, algo más de tres horas que estuve allí, con una crema en la cabeza detrás de otra. Si no recuerdo mal, me echó tres cremas (pero no a la vez) mechón por mechón, que tenía que tener un buen rato sin poder mover la cabeza, antes de aclararme y ponerme la siguiente. Y al final me pasó una especie de plancha con luz, que me llamó la atención porque nunca había visto una de ésas. Y cuando me lavó el pelo por última vez, y empezó a secarlo al aire, me quedé completamente alucinada, porque me estaba quedando completamente liso, algo impensable para mí.
La peluquera, que fue muy amable, me recomendó que comprara el champú y/o el sérum con queratina para que me durara más tiempo el alisado al ir reponiendo la queratina que se va perdiendo con los lavados, pero me parecieron tan caros que no los compré, y acabé comprando en el Carrefour un acondicionador con queratina, que sí, posiblemente no fuera tan buen producto como los que ella me ofrecía, pero costaba diez veces menos.

Quedé contenta con mi pelo, era una pasada, no me quedó completamente liso, había alguna punta un poco rebelde que parecía que quería ondularse, pero era una maravilla, porque con diez minutos de plancha tras lavarme el pelo y secarlo, era suficiente para llevarlo liso como una tabla, y daba igual que lloviera o hubiera mucha humedad en la calle, que seguía perfecto. Y eso era algo que jamás habría podido imaginar.
Eso me duró dos meses más o menos, después empezaron las ondulaciones y cada vez me costaba mucho más tiempo pasarme la plancha y dejarlo liso. También es cierto que yo el pelo me lo lavo entre tres y cuatro veces a la semana porque lo tengo muy graso, y los lavados hacen que la queratina se vaya más rápido, si no dura bastante más. Aún así, ahora han pasado más de tres meses y aún no lo llevo rizado del todo, mis rizos no quieren volver, y es una faena no llevarlo ni liso ni rizado, porque no sé qué hacer con él, es raro y no me gusta, a pesar de que mi madre diga que me queda muy bien y que le gusta cómo lo llevo ahora.
Aún así estoy contenta, fue muy efectivo el alisado, y ya volverán mis rizos cuando quieran, aunque la verdad es que los echo un poco de menos ya. Y aunque me gusta más mi pelo rizado que liso, no descarto el volver a hacerme un alisado más adelante, que de vez en cuando me gusta cambiar.

viernes, 9 de marzo de 2012

Clínica Dental CDC

Limpieza con anestesia tópica + pulido + revisión por 19

Otra de las cosas que me dan miedo es ir al dentista. Primero porque no me gusta nada que me hurguen en la boca, y segundo, porque es excesivamente caro. Pero claro, de vez en cuando hay que ir, y teniendo en cuenta que llevaba ya dos años sin hacerme una limpieza de boca y una revisión, pues como que ya me tocaba.
Una compañera de trabajo había ido a esta clínica con otro bono que habían puesto anteriormente, y como me dijo que le había ido muy bien y que no era nada caro el presupuesto que le habían dado, pues me animé y cogí dos cupones, para mi marido y para mí.
Nos atendió la Dra. Yolanda Xiang, que a pesar de ser china, o tener raíces chinas, habla el español mejor que yo, y es una gran profesional. Nos atendió muy educadamente y nos hizo las limpiezas de boca muy bien y con mucha delicadeza. Nos hizo también una revisión, en mi caso llevaba cuatro pequeñas caries. Me sorprendió que me diera un espejo para enseñarme la boca, para decirme en dónde tenía las caries, y me iba diciendo el estado de cada una y lo que era mejor que hiciera. En ningún dentista de los que he ido en mi vida me han hecho eso, lo cual me pareció muy bien y muy de a tener en cuenta.
El presupuesto que nos dio era sorprendentemente barato, en comparación con lo que estábamos acostumbrados a pagar, por lo que decidimos hacernos los empastes allí. Yo ya me he hecho los cuatro, y estoy muy contenta, la doctora trabaja muy bien, con mucha delicadeza, y me dio la impresión de que era bastante perfeccionista. Se ve que se molesta en hacerlo lo mejor posible, y además es una persona muy agradable y educada.

No hay mucho más que decir, yo estoy contenta con la clínica, con la doctora, y con el resultado. No he tenido molestias después que era lo que más miedo me daba por anteriores experiencias, y mi bolsillo no se ha resentido mucho, así que genial. Completamente recomendable.

martes, 3 de enero de 2012

Peluquería Sara's

Lavado + masaje + corte + mascarilla intensiva + secado + peinado por 15

Cuando se trata de cortarme el pelo, me da mucho miedo ir a la peluquería. Quizás es que tengo malos recuerdos de cuando era pequeña, que yo sólo quería cortarme las puntas y acababa con dos palmos menos por culpa de mi madre. Así que ahora cada vez que una peluquera saca las tijeras, me pongo muy nerviosa. El caso es que necesitaba cortarme las puntas, porque llevaba ya medio año sin ir a la peluquería y mi pelo necesitaba un saneado, y como ya había estado en la peluquería Sara's (véase aquí) y me dio bastante confianza, decidí ir allí.
La dueña es un encanto de mujer, y aún se acordaba de mí, ¡qué maja! Me dio muchísima conversación porque lo cierto es que no para de hablar, y no es de esas que hablan y hablan y te aburren y te ponen dolor de cabeza, sino todo lo contrario, hace que el rato pase mucho más ameno y divertido.
En cuanto al corte, justo lo que yo quería, sólo las puntas, así que genial. 
Me gusta mucho esta peluquería.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Drinks & Pools Aranda

Menú para 2: pizza + nachos + cañas + cafés + chupitos por 15

Mi marido y yo habíamos estado en el Drinks & Pools del Actur, en éste no, aunque más de una vez sí que habíamos estado a punto de ir a alguno de los conciertos que hacen de vez en cuando, pero por circunstancias de la vida, nunca pudimos.
El día que fuimos, había fútbol, y estaba a tope. Excepto en la planta de arriba, que estaba prácticamente vacía. Como los equipos que jugaban no nos motivaban, nos fuimos arriba para estar más tranquilos. El camarero que nos atendió, que además debía de ser el encargado, nos trató súper bien desde el primer momento, muy amable y educado, que enseguida nos sirvió las bebidas y los nachos.
Los nachos no me gustaron. Nos los pusieron con varias salsas, que tampoco me gustaron. Una de ellas sí que era algo aceptable, pero aún así... A mí es que la comida mexicana no me gusta. Sin embargo a mi marido sí que le gustaron.
Luego nos puso la pizza, que bueno, para no ser artesanal, no estaba mal. Y luego ya sí que vino la exquisitez: los cafés. A mí no me gusta el café, y por eso no sabía muy bien cuál pedirme, así que busqué uno que llevara tantas cosas que taparan el sabor a café. Acabé pidiéndome un Black & White, y mi marido un Drinks & Pools. ¡Y vaya cafés! La presentación no podría ser más espectacular, estaban muy bien elaborados, y sabían mucho mejor aún. Vamos, que a mí que no me gusta el café, quedé encantada. Aunque me gustó más el de mi marido que el que me pedí yo.
Ya cuando nos íbamos, nos sirvió el camarero los chupitos en la barra, y aún estuvimos hablando allí un poco con él sobre los cafés y nos estuvo explicando algunos truquillos. Súper majo el hombre.

Cenar no es que cenáramos realmente bien, pero sólo por el trato recibido, y por los cafés, mereció muchísimo la pena, y estoy segura de que volveremos a por uno de esos cafés tan espectaculares.



viernes, 4 de noviembre de 2011

Caramús

Menú para 2: entrante + hamburguesas por 12

Me gustó la decoración de este restaurante, que te hace recordar un poco el medievo; además nos sorprendió que fuera tan grande, desde fuera no lo parece.

De entrante podíamos escoger entre huevos rotos o ensalada, y cogimos los huevos rotos. Yo hubiese preferido la ensalada, mucho más ligerita, pero mi marido es de huevos rotos a muerte, así que al final me convenció. Estaban buenos, lo que más me gustaron fueron las patatas, finitas y caseras.
Después, cuando nos sacaron las hamburguesas, no eran hamburguesas, eran hamburguesones, súper grandes, que no nos las pudimos acabar y yo acabé con dolor de estómago por tanta comida ingerida. Pero hay que reconocer que es de las mejores hamburguesas que he comido, estaba muy, pero que muy buena.
En cuanto al trato recibido, normal, el camarero que nos sirvió fue majo y educado. Yo me sentí a gusto allí y no descarto el volver alguna vez.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Café Cenador Las Torres

Menú para 2: entrantes de foie + ensalada + 2 bocadillos de ternasco de Aragón + postre + bebidas

En esta cafetería quedamos gratamente maravillados, primero por la atención que recibimos, los dos camareros que había fueron extraordinariamente amables, el que nos atendió nos explicó detalladamente y muy encantadoramente en qué consistía el cupón, lo que nos iban a poner, y qué podíamos elegir de la carta, todo con una cordialidad y una educación dignas de admirar y que en ningún sitio hasta ahora hemos encontrado.

Enseguida nos sirvió los entrantes de foie, consistentes en una rebanada de pan con un trozo bastante generoso de foie pasado a la plancha, por lo que estaba calentito y muy tierno. Estaba riquísimo, tan rico que mi marido se hubiese comido tres o cuatro, de hecho estaba tan impresionado con tal manjar que le di parte del mío para que se quedara satisfecho con el entrante.
La ensalada que pedimos, sólo hay cuatro para elegir pero a cuál mejor, estaba tremenda y con una presentación inmejorable.
Tenían tres bocadillos diferentes de ternasco a elegir, yo me cogí uno con bacon, salteado de setas y queso camembert, y mi marido uno con queso de oveja y pimientos verdes. ¡No he probado jamás un bocadillo de ternasco tan bueno! Para empezar, el pan te lo pasan por el grill y te lo sirven calentito y mega crujiente, que es como a mí más me gusta el pan. Y el ternasco está tan tierno y sabroso, que se te deshace en la boca. Y con la combinación de sabores del resto de ingredientes del bocadillo, lo hacen inmejorable. ¡Vaya bocadillo! Mi marido también quedó encantado con el suyo.
Después tocaba el postre, y el camarero nos explicó que consistía en helado de mojito pero que se les había acabado, y que si no nos importaba que nos pusiera otro helado, así que nos sacó helado de chocolate blanco que estaba delicioso también.

Estábamos los dos alucinando por semejante cena, y semejante cafetería, que es bastante normalita y pequeña pero que su personal, y su comida, la hacen bien grande.
Volvemos seguro, y os recomiendo que vayáis y probéis los mejores bocadillos de ternasco de la ciudad.


martes, 1 de noviembre de 2011

Bahnhof Berlín

Menú alemán para 2: entrante + 2 primeros + codillo artesanal + 10 cervezas diferentes por 29

Mi bebida favorita es la cerveza, y en cuanto vi esta oferta no dudé un segundo en cogerla, ¡5 cervezas para cada uno! Aunque después de comprar el cupón, deseé que no fueran demasiado grandes esas cervezas, por nuestro bien.

Sabíamos que había un restaurante alemán en Zaragoza, pero nunca habíamos ido, y nos sorprendió mucho. Es un restaurante muy grande, decorado a lo alemán, claro, y bastante clásico. Hay un tren muy chulo que recorre parte del restaurante, por arriba, y casi me da un susto de muerte cuando se puso en marcha estando sentados ya a la mesa y pasó sobre nuestras cabezas.
El camarero, súper atento, enseguida nos sirvió la primera cerveza. Del tamaño de una caña, menos mal. Y elegimos el entrante: una ensalada. Después nos sacaron unos trocitos de queso de cerveza. No tenía ni idea de que existiera tal cosa, y no estaba nada mal. Era un poco raro, no sabía a cerveza, pero tampoco sabía a queso... pero estaba bueno. Mientras, el camarero nos sacó otra cerveza. Cada vez que venía, nos explicaba qué cerveza era, cómo era, y en qué se diferenciaba con la anterior, muy majo y amable. 
Tras el queso nos sacaron una pequeña cazuelita de salchichas a la cerveza, y no he probado mejores salchichas en mi vida. Jugosas, tiernas, que se deshacían en la boca, con un sabor inmejorable... Me hubiera comido cuatro o cinco cazuelitas de ésas yo sola. Era demasiado pequeña, con lo bueno que estaba aquéllo. Mientras tanto seguía el desfile de cerveza, que yo ya estaba un poco saturada, se me iban acumulando las cervezas en la mesa, y al final cuando veía aparecer al camarero con más, tenía que beberme la anterior de un trago, porque en la mesa ya no cabían más cosas, y el camarero se moría de la risa conmigo. ¡Es que no puedo comer y beber tan rápido!
Después ya vino el codillo a la cerveza, ya véis que era un menú completamente cervecil, y pedazo de codillo. Era enorme. Y estaba delicioso también. Muy tierno y jugoso. Con el codillo nos sirvieron la última cerveza, por fin. Me gusta la cerveza, pero tanta en tan poco rato... Era demasiado. Nos sirvieron a cada uno tres rubias, una roja y una negra. Dos de las rubias ya las conocíamos, la roja a mí no me gustó mucho, era demasiado fuerte y al final le di parte a mi marido porque no podía con ella. Y la negra, yo pensaba que no me iba a gustar, nunca había probado una negra, pero estaba equivocada, estaba bastante buena (aún así sigo prefiriendo las rubias)
Y como se habían portado tan bien con nosotros, fueron tan majos y simpáticos, y cenamos tan extremadamente bien, decidimos pedirnos un postre. Un surtido de postres para ser más exactos. Nos sacaron un plato con siete postres diferentes, pequeños, no os vayáis a pensar, que estaban... Una magnífica forma de acabar una magnífica cena.

Nos gustó tanto el restaurante, que nos fijamos en las ofertas que tenían allí puestas de menús, cenas y demás, para volver, porque merece la pena, porque nos sentimos súper a gusto, y porque cenamos maravillosamente bien. 
Totalmente recomendable si te gusta la cerveza y la comida alemana. Y si no, también.

martes, 25 de octubre de 2011

Between

Menú para 2: un plato de picoteo + bocadillos, hamburguesas, betrollers o tostadas + postres por 12

Mi hermana y yo volvimos a ir al Between (véase aquí), y esta vez cogí también un cupón para ir otro día con mi marido.
El día que fui con mi hermana, había otra camarera diferente a la anterior vez, y no sé si el cocinero sería diferente porque la verdad es que no tuvo nada que ver con la vez anterior. La camarera se mostró súper seca y muy borde, como si le molestara que hubiéramos ido a comer (éramos las únicas en todo el bar) por el hecho de tener que trabajar (que vaya esfuerzo servirnos los platos). Nos pedimos una ensalada, y como mi hermana no tenía mucha hambre se cogió una tostada. Yo me cogí un bocadillo. Tardaron mil siglos en servirnos cada cosa. La ensalada estaba decente, pero cuando nos sirvieron la tostada y el bocadillo... La tostada súper cutre, que parecía que no le hubiera apetecido esmerarse en poner los ingredientes sobre el pan. Además de que estaba fría, y eso que era caliente. Y el bocadillo igual. A pesar de ser caliente estaba helado, tan helado que el queso ni se había fundido ni un poquito al contacto con la carne que debería haber estado caliente pero estaba fría. Ninguna de las dos nos comimos entero nuestro segundo. Además, a la camarera le empezaron a entrar prisas, porque si queríamos postre, o nos dábamos prisa o el cocinero se iba, porque se iba a las 16.00. Nosotras habíamos llegado antes de las 15.00, porque salí de trabajar a las 14.30, mi hermana vino a buscarme y fuimos andando, que hay 15 minutos hasta allí, así que llegamos antes de las 15.00, y estuvimos esperando a que nos sirvieran cerca de 20 minutos o algo más, y cuando nos sacó los segundos, ya empezó a meternos prisa porque el cocinero se iba. ¡Pues no haber tardado tanto en servirnos y ya nos estaríamos yendo!
(Además, no entiendo qué tiene qué ver el cocinero con los postres, si no los tiene que hacer, sólo tiene que servirlos en los platos, ¿no podría hacerlo ella?)
Encima, le decimos lo que queremos de postre, y nos dice que no puede ser, que no hay. Le decimos otra cosa y dice que tampoco hay, y de muy malas maneras por cierto, y al final nos dice que sólo queda o tarta de queso o tiramisú (¿no podrías haber empezado por ahi?). Nos cogemos las dos cosas, para probar las dos. El tiramisú ya lo habíamos probado la vez anterior, y la tarta de queso estaba sosa, no parecía que fuera casera. Así que al final nos fuimos de allí súper decepcionadas y un poco indignadas por el mal trato recibido.

El día que fui con mi marido, esa camarera no estaba, había otra mucho más amable y más maja, que a pesar de tener el local lleno, nos atendió muy bien y nos sirvió enseguida los platos. Nos pedimos los hevos rotos con jamón y pimientos, y yo como tenía el mal recuerdo del bocadillo de la otra vez, me cogí un betroller (sin saber muy bien lo que era, la verdad). Me cogí el de salmón, cebolla, huevo duro, mahonesa y no recuerdo si algo más. Y me gustó muchísimo, además de que era bastante ligerito, a partir de ahora me cogeré siempre eso.
Ésa vez sí que cenamos bien y nos quedamos contentos. Es la diferencia de una camarera maleducada y con pocas ganas de trabajar, y otra amable y educada, que trata bien a los clientes.